Helsinki Mansplaining Massacre: de Ilja Rautsi

Csaba Herke
2 min readMay 20, 2021

Debería haber un libro que se llame “cómo tratar con su hijo adolescente” que consista en cien paginas en blanco y que diga: yo todavía no lo se, y ud? Evidentemente todas las generaciones de todos los tiempos estuvieron en conflicto, Freud tenía razón cuando decía que no hay fórmula para ser “buen padre”

Cada generación se focalizó y construyó un enemigo, que la escuela, que la universidad, que el padre, que la madre, que la autoridad, que esto, que lo otro.

Las generaciones están y estarán en conflicto, parece que en esto radica la propia construccion de identidad, los padres que querían ser amigos de sus hijes nunca pensaron que estos iban a inventar el mansplining.

El mansplining es una forma de empoderamiento, pero también de victimización, a pesar de que el diccionario y el propio resumen del film anuncia [Mansplaining: un hombre habla condescendientemente con alguien (generalmente una mujer) acerca de un tema sobre el cual tiene incompleto conocimiento, con la suposición errónea de que él sabe más sobre aquel tema, que la persona con la que está hablando.] yo diría de manera más simple que su significado profundo es “no me digas lo que no me interesa saber” una palabra que reemplaza a por ejemplo “tok to my hand” (hablale a mi mano) cuando algo no me interesa. El problema radica que en donde empieza y donde hay realmente mansplaining y aunque el nombre indica un hombre, también lo puede hacer una mujer, en la mayoría de los casos se refiere la realación entre cualquier adulto hacia un joven.

15 minutos de victimización trash, lo vive todo padre que tiene un hije en estos tiempos, los adolescentes sufren pero los adultos a cargo también, quizás una de las mejores cosas que deja de enseñanza es que los adultes deberíamos aprender a callar, aunque sepamos que los niñes se están equivocando, y poder actuar sin “ yo te lo dije” cuando se equivoquen, el amor no es explicable, no es motivo para retener o subsumir al otro, de asfixiarlo o, aunque sabiendo el equívoco impidiéndolo hace, no hay mundo feliz de padres e hijos bailando alrededor de la fogata, esos son sueños de los que también construyeron finalmente muros y odio, racismo y sexismo.

Quizas deberiamos, y este film lo dice a gritos, callarnos y decirnos unos a los otros que finalmente el mundo no es lo que creimos que seria.

Un valiente trabajo, tan divertido como desaforado, aunque duela en lo profundo, volver una y otra vez sobre el mantra de entender que el otro no es uno, que hay que dejarlo ser.

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